Lino Enea Spilimbergo nació en Buenos Aires el 12 de agosto de 1896. En 1915 ingresa en la Academia Nacional de Bellas Artes, de la que egresa dos años mas tarde. Esta formación académica, aunque breve, lo marcará para siempre, dándole una orientación formativa.
Realiza varias exposiciones en el interior del país, viajó a Europa, donde adquiere cierta influencia renacentista y se empapa de la esencia poscubista.
De tal modo, Spilimbergo logra una muy personal síntesis de diversos estilos, en especial de lo clásico y lo moderno.
Spilimbergo ha influenciado a varias generaciones de artistas argentinos, constituyéndose en una suerte de paradigma clásico seguido por numerosos artistas de nuestro medio, que lo han considerado un maestro de maestros.
Esta circunstancia se ha visto favorecida por la acción docente desarrollada por Lino Enea Spilimbergo, primero en la Academia Nacional de Bellas Artes, luego en la Universidad de La Plata y posteriormente en la de Tucumán, donde desarrolla una labor orientadora y docente de gran repercusión, marcando toda una época y dejando una estela de seguidores.
A partir de 1960 se instala en Unquillo (Córdoba) donde pasa sus últimos años. Allí muere en 1964.
En síntesis, este artista logró crear un arte muy nuestro que responde, sin duda, a la situación socio-cultural de los argentinos, entre el ayer y el hoy, el mundo europeo y el americano, en la búsqueda de un nuevo humanismo, más justo y respetuoso de las particularidades y diferencias.
Spilimbergo puso de manifiesto esa transición hacia una identidad capaz de ser traducida en imágenes.



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